Un café con Lucía Ferrán Osorio: «El letrado que mejor defiende a la Administración es el que sabe cuándo no tiene razón»
Magistrada del orden contencioso-administrativo, conversa con nosotros sobre la relación entre los tribunales y los servicios jurídicos de las administraciones, la tutela cautelar y lo que espera de un buen escrito.
· Redacción

Lleva más de una década en la jurisdicción contencioso-administrativa y antes ejerció la abogacía en el ámbito del derecho público. Nos recibe a media mañana, entre dos señalamientos, con la condición de que no hablemos de ningún asunto concreto. Hablamos de todo lo demás.
¿Cómo describiría a alguien ajeno al derecho el trabajo de un letrado autonómico?
Es la persona que tiene que explicar a la Administración lo que puede y lo que no puede hacer antes de que lo haga, y luego defender ante nosotros lo que finalmente hizo. Es un trabajo de dos tiempos, y el primero casi nunca se ve. Cuando un expediente llega bien hecho al tribunal, detrás suele haber un informe jurídico que alguien se tomó en serio.
¿Qué distingue a un buen escrito de defensa de la Administración?
La honestidad con los hechos. Un escrito que reconoce lo que el expediente dice y discute lo que de verdad es discutible me convence mucho más que uno que niega todo. El letrado que mejor defiende a la Administración es el que sabe cuándo no tiene razón y se concentra en lo que sí la tiene. Y la brevedad: nadie gana un pleito por el número de páginas.
La tutela cautelar es uno de los puntos de fricción habituales. ¿Qué pesa más al decidir?
La ponderación de intereses, siempre. El interés público no es una fórmula que se invoca; hay que explicarlo en el caso concreto. Cuando la Administración acredita qué consecuencias tendría la suspensión, el tribunal lo tiene en cuenta. Cuando se limita a decir que sus actos se presumen válidos, no aporta nada que no sepamos.
¿Qué consejo daría a quien prepara la oposición al cuerpo?
Que estudie el procedimiento tanto como el fondo, porque la mayoría de los pleitos se ganan y se pierden en el procedimiento. Y que lea sentencias enteras, no solo los fundamentos que le interesan: se aprende mucho viendo cómo razona un tribunal cuando duda.
Para terminar, ¿qué le gustaría que cambiara en la relación entre jueces y letrados de las administraciones?
Más conversación fuera de la sala. Jornadas como las que organiza esta asociación ayudan: cuando nos vemos las caras sin un pleito de por medio, entendemos mejor las razones del otro.
Materias: Contencioso-administrativo